Olvídate de Tu Cumpleaños

Estuve leyendo un interesante artículo acerca del envejecimiento que escribió Lauren Kessler  en el cual ella cuenta que estaba en el medio de una habitación húmeda y con alta temperatura, llena con dos docenas de mujeres de mediana edad que transpiraban y gruñían, tratando de realizar las posturas de yoga que les enseñaban, para poder lograr desintoxicación y mayor flexibilidad muscular, mediante una abundante transpiración

La idea detrás de semejante esfuerzo, era aprender a salir de la zona de confort de cada una, y eso formaba parte de una larga lista de actividades y terapias, que prometían aumentar la vitalidad y la felicidad, para volverse una persona más saludable y feliz

En realidad el objetivo final consistía en aprender la forma de volver atrás el reloj biológico, o si no lograban rejuvenecer, por lo menos retrasar el envejecimiento

Durante un año había pasado por toda clase de experimentos, y muchas estafas, que prometían ayudar a una mujer de mediana edad a que volviera los años hacia atrás, entre los cuales cabe citar, los gurus del fitnes, las dietas desintoxicantes, que iban desde la sobre alimentación hasta la restricción estricta de calorías, el jogging, el trote, la bicicleta, subir montañas, cursos de autocompasión, cursos de optimismo, Reiki, Etc. Etc. Etc.

Después de un año de esfuerzo y sufrimiento, siempre quedaba pendiente la respuesta a la pregunta ¿He logrado parar mi envejecimiento? (toda la experiencia completa se puede leer en el libro<em> “Counterclockwise”)</em>

Y la principal conclusión obtenida es el título de este articulo

<strong>“Tu Cumpleaños No Es Tu Edad”</strong>

Y esto quiere decir que la cantidad de velitas que tiene nuestra torta de cumpleaños, no indica realmente cuánto hemos envejecido, sino que quien dice la verdad es nuestra edad biológica, es decir la edad de nuestro cuerpo, la verdadera edad de nuestro corazón, nuestras arterias, nuestros pulmones, nuestro cerebro y nuestros músculos

El Estudio Longitudinal Baltimore Acerca del Envejecimiento, ha llegado a la conclusión de que la gente envejece de formas muy diferentes, y que cuanto más viejos somos, menos relevantes se vuelven la cantidad de velitas que acumulamos en la torta de cumpleaños. Por supuesto que la vejez por el simple paso del tiempo existe, y nada podemos hacer al respecto, pero nuestra edad biológica es un tema totalmente diferente.

<strong>El Segundo Envejecimiento</strong>

Gracias a Dios existen muchas cosas que podemos hacer para influenciar nuestra edad biológica, ya que la investigación científica nos dice que el 70% de nuestro envejecimiento depende de cómo vivimos, y a esto se lo conoce como el segundo envejecimiento.

El primer envejecimiento es el que ocurre por el simple transcurso del tiempo, mientras que el segundo envejecimiento, es el resultado de las cosas que pensamos, las cosas que hacemos y las cosas que no hacemos, y de las elecciones que cada día hacemos acerca de cómo vivimos

Esto significa que la dieta, el ejercicio, la cantidad de horas de sueño, como manejamos las cosas que nos estresan, la cantidad y calidad de nuestras relaciones, nuestro trabajo, el lugar donde vivimos, y nuestra actitud en general hacia la vida, pueden a lo largo del tiempo producir enorme influencia en la forma en que envejecemos

En general las personas que comienzan a sentir el paso de los años tienden a buscar “Esa gran solución” que les permitirá hacer volver atrás el reloj del tiempo: “La dieta que te hace perder 10 años en 10 semanas”; “El mágico spa de rejuvenecimiento”, “La milagrosa crema rejuvenecedora”, etc. Etc. Pero tal cosa no existe.

La verdadera ruta hacia el rejuvenecimiento, es una que está compuesta por el control de nuestros pensamientos, y la forma en que vivimos nuestra vida de todos los días, es decir que no es algo que tenemos que hacer, sino que es lo que somos

La forma en que pensamos acerca del paso de los años, y nuestro envejecimiento, es lo que tiene profundos efectos sobre la forma en que envejecemos. Y no solo estoy hablando de los efectos que el paso del tiempo tendrá sobre cuán viejos nos sentimos, sino que existen consecuencias biológicas concretas que dependen de ello.

Es decir que si aprendemos a sentirnos más jóvenes y vitales, eso termina impactando sobre nuestras células. La psicóloga de la Universidad de Harvard, Dr. Ellen Langer lo llama a esto la psicología de lo posible y otros lo han llamado la biología de la esperanza, o la biología de las creencias, ya que sus estudios le han permitido llegar a la conclusión de que si logramos cambiar nuestro estado mental, nuestro cuerpo responde con una menor presión arterial, una mayor fuerza física,  una mayor agudeza mental, más destreza manual, mejor postura, mejor vista y mejor audición.

<strong>Aprende a pensar más joven y te volverás más joven</strong>

Existe evidencia científica que indica que si piensas como un viejo envejeces. La Universidad de Yale ha llegado a la conclusión de que lo que la gente piensa mientras envejece, tiene más impacto sobre el cuerpo que la presión arterial, los niveles de colesterol y otros indicadores habitualmente utilizados

No se trata de volverse más joven, no se trata de que una mujer de mediana edad vuelva a usar bikini, o comience a salir con jóvenes 25 años menores, sino que se trata de sentirse sano, joven y vital aunque peinemos canas.

Yo puedo ayudarte. Y me gustaría mucho poder hacerlo. Escríbeme y cuéntame tu problema a: <a href=”mailto:doctorbonomi@gmail.com”>doctorbonomi@gmail.com</a>

Con mis mejores deseos
Dr. Roberto A. Bonomi