Dejemos El Pasado Atrás

¿A ti te gusta la arqueología?

Debo confesar que yo soy un absoluto neófito en cuanto a las prácticas científicas que se deben considerar adecuadas, para realizar un buen estudio arqueológico, así que solo puedo opinar como una persona común.

Y siempre he sentido gran fascinación acerca de los increíbles templos y edificios que siguen en pie desde hace siglos, como una magnifica herencia de nuestros ancestros, y también he leído varios libros sobre expediciones como la que descubrió la ciudad de Nínive, la ciudad de Babilonia, la tumba de Tutankamón etc.

Y creo que esta afición por investigar el pasado se encuentra presente en la “arqueología psicológica”, es decir en aquella parte de la psicología que se dedica a escarbar en el pasado de los pacientes, buscando las raíces profundas de los problemas que sufren hoy en día

Pero de acuerdo con lo que nos enseñó el Dr. Milton Erikson, esa clase de arqueología en la que se reviven y escarban los momentos traumáticos de la vida de una persona, solo sirven para volver a hacer presente los terribles momentos por los que ha pasado

Yo he atendido numerosos casos de mujeres que me han venido a ver porque habían sido violadas en algún momento de su vida, y la verdad es que en ningún caso les he preguntado detalles sobre lo sucedido, ni les he llevado a revivir esos momentos tan terribles.

Las cosas horribles que les suceden a las personas, son ya cosas del pasado, que además son inmodificables, y no tiene sentido revivir una y otra vez lo inmodificable, pues los pacientes no vienen a consulta buscando borrar el pasado, que es una tarea imposible, sino que lo que quieren es mejorar su futuro

El pasado no puede cambiarse, solo puede cambiarse la interpretación que hacemos sobre el modo de verlo, e incluso eso va cambiando con el tiempo. Por lo que salvo que lo que ha sucedido obstruya absolutamente la posibilidad de disfrutar de un futuro mejor, la tarea de un hipnotista debe consistir en mejorar el mañana, el mes próximo, el año próximo, etc.

Es decir que las enseñanzas del Dr Erickson, nos han llevado a comprender que no debemos concentrarnos en los problemas vividos, sino en las soluciones que se pueden vivir de aquí en mas, y que pueden surgir como consecuencia de pequeños cambios en la forma de comunicarnos con los pacientes, los cuales a su vez conducen a pequeños cambios en la forma de actuar del paciente, que con el correr del tiempo pueden crecer de tamaño, como una bola de nieve que se hace rodar.

Yo puedo ayudarte y me gustaría mucho poder hacerlo. Escríbeme y cuéntame tu problema a doctorbonomi@gmail.com

Con mis mejores deseos
Dr. Roberto A. Bonomi

Hasta Una Ulcera Sirve Para Ayudar A Un Paciente

Demasiados terapeutas llevan al paciente a comer y le dicen qué es lo que debería comer, cuando en realidad lo mejor es ayudar al paciente para que abandone sus rigideces, en un grado suficiente como para que descubra otros modos de comportarse, que sirvan para eliminar su problema

Cada persona cuenta con creencias, conductas, exigencias y características que la vuelven única, y que si son adecuadamente encaradas, no solo no estorban, sino que hasta pueden facilitar la terapia

Existe un caso muy interesante que cuenta acerca de una paciente que se encontraba muy perturbada, pues sus parientes insistían en visitarla constantemente  y de improviso, y luego se quedaban más tiempo del que a ella le gustaba, así que como no sabía cómo resolverlo decidió concurrir a terapia.

El Dr. Erickson se dio cuenta rápidamente que esa mujer no solo se sentía invadida, sino que hasta había desarrollado una ulcera que la incapacitaba para todas sus relaciones sociales, así que decidió que esa úlcera provocada por sus parientes, podía ser el comienzo de la solución del problema, y por lo tanto lo que más convenía era sacar provecho de ella

A la paciente le gustó la idea apenas le fue sugerida. Y la sugerencia fue, que cada vez que llegaran sus parientes en una visita de improviso, debía tomar un gran vaso de leche, que en todos los casos le provocaba deseos de vomitar.

Y por supuesto una persona que se sentía tan mal que hasta estaba vomitando, no tenía energías suficientes como para ponerse a limpiar el vomito, así que debían hacerlo los parientes.

El resultado fue que las visitas comenzaron a distanciarse en el tiempo, y antes de hacerlo cada vez le consultaban si se sentía bien como para poder recibirlos, y una vez que llegaban a la casa, cuando la paciente sentía que la visita comenzaba a extenderse más tiempo del que le gustaba, comenzaba a tocarse el estómago dando señales de que se sentía mal, y que en cualquier momento podía vomitar, lo cual hacia que rápidamente huyeran de allí las visitas molestas.

Al cabo de un tiempo, esas visitas molestas dejaron de molestarle, y finalmente hasta se curó la úlcera

Yo puedo ayudarte y me gustaría mucho poder hacerlo. Escríbeme y cuéntame tu problema a doctorbonomi@gmail.com

Con mis mejores deseos
Dr. Roberto A. Bonomi

El Que Más Sabe Es El Caballo

Es muy frecuente escuchar discusiones sobre si una terapia con hipnosis funciona mejor con sugestiones terapéuticas directas o si el terapeuta debe utilizar sugestiones indirectas.

En realidad se sabe que ambas cosas funcionan bien, aunque tal como nos enseñó el Dr. Milton Erickson, las sugestiones indirectas que se asientan sobre la sabiduría de nuestra mente inconsciente, poseen un mayor poder transformador.

Por eso creo que les va a gustar escuchar el siguiente relato de la vida de Erickson

Cierto día estaba el Dr. Erickson en el campo con un grupo de amigos, cuando pasó velozmente al lado de ellos un caballo desbocado que se dirigía al corral de un granero, en busca de un trago de agua.

El caballo sudaba profusamente y el granjero en seguida dijo que ese caballo no le pertenecía, así que Erickson decidió montarlo, lo tomó de las riendas y le dijo “Arre” orientándolo hacia la carretera, para llevarlo de vuelta al lugar de donde había venido.

Así que lo dejó trotar libremente en la dirección que el caballo quisiera, y entonces sucedió que de tanto en tanto el caballo se metía dentro de algún campo, así que Erickson le tiraba de las riendas, y le recordaba que debía continuar por la carretera.

Finalmente unos seis kilómetros más allá de donde había comenzado la aventura, el caballo enfiló derecho hacia un corral, donde había un granjero que dijo “De modo que así has vuelto”, y acto seguido le preguntó a Erickson donde había encontrado al caballo.

Erickson le contó que lo había montado a seis kilómetros de distancia, cuando se dio cuenta que estaba perdido.

¿Y cómo sabias a qué corral tenias que llevarlo, cómo sabias que ese caballo vivía aquí conmigo?

La verdad es que yo no lo sabía, el que lo sabía era el caballo, yo solo me limité a mantener su atención puesta en el camino, porque creo que así es como se practica la psicoterapia (Gordon y Meyers – Anderson, 1981, pág. 6)

Yo no tengo ninguna duda de que si te ayudo a mantenerte concentrada en el camino, podrás llegar a donde deseas llegar.

La verdad es que yo puedo ayudarte, y me gustaría mucho poder hacerlo, así que escríbeme y cuéntame tu problema a doctorbonomi@gmail.com

Con mis mejores deseos
Dr. Roberto A. Bonomi

Tu Escondes La Solución Dentro De Ti


El Dr. Milton Erickson creía que todo el mundo tiene dentro de si los recursos necesarios para hacer frente a sus dificultades, resolver los problemas que se nos presentan en la vida, y entrar y disfrutar del estado de trance.
Por lo tanto el trabajo de un hipnoterapeuta consiste en hacer lo que sea necesario para lograr que esas capacidades naturales emerjan desde adentro del cliente.
En realidad el Dr. Erickson se oponía mucho a la idea de que el terapeuta adoptara la postura de maestro, e intentara decirle a la gente lo que le convenía o no convenía hacer, pues nadie tiene el derecho de decirle a otra persona como tiene que pensar, sentir o reaccionar frente a las cosas que le suceden en su vida.
Y ¿Por qué el terapeuta no debería decirle a su paciente como debe reaccionar? Pues por la sencilla razón de que cada uno tiene su propia forma de reaccionar, y como les suelo decir a mis pacientes:
“Nadie te conoce mejor de lo que tú mismo te conoces, y por eso lo que yo debo hacer es ayudarte a descubrir lo que tu mente consciente ignora, pero tu inconsciente sabe perfectamente”
Y no es necesario añadirle nada al paciente, pues en realidad ya posee dentro suyo todo lo que necesita, solo que no lo sabe, no tiene fe en sí mismo, o le falta autoestima, como para animarse a hacer aquello que se le ocurre que podría ser la mejor solución de sus problemas.
En realidad el Dr. Erickson tenía tanta confianza en el inconsciente, que en vez de pensar que en algunos casos se comportaba como un enemigo oculto que pone trabas a todo lo que nos proponemos lograr, creía que si le dejábamos actuar poseía la sabiduría necesaria para conservar nuestra salud, y que por lo tanto los síntomas que presenta un paciente, son simplemente las señales que nos proporciona acerca de la forma en que sin darse cuenta está bloqueando el funcionamiento de sus propias capacidades naturales.
Y el estado de trance era visto por Erickson como un suceso absolutamente natural al alcance de cualquier persona, por lo que la tarea del terapeuta simplemente debía dirigirse a permitir que los pacientes tengan acceso a sus propias capacidades y recursos bloqueados, ya que allí están escondidas las respuestas que la gente busca, cuando concurre a pedir ayuda a un terapeuta.
Y la mejor forma de lograr este fin es por medio de sesiones de terapia de trance, durante las cuales se puede despertar el potencial dormido del consultante, por medio de ejercicios y conversaciones aparentemente casuales, que en realidad son estimulaciones hipnóticas, que se pueden realizar sin que el sujeto tenga consciencia de que se encuentra en trance, ni tampoco tenga en claro cuál es el significado último que se esconde detrás de lo que dice el hipnotizador.
Yo puedo ayudarte, y me gustaría mucho poder hacerlo. Escribeme a doctorbonomi@gmail.com y cuéntame tu problema
Con mis mejores deseos
Dr. Roberto A. Bonomi

Consiguió Novio Mojándolo

Cierto día se presento ante el Dr. Milton Erickson una joven que se sentía tan deprimida que había tomado la decisión de suicidarse.

Su problema era que tenía una pequeña separación entre sus dientes pero ella la veía como una cosa terrible que la desfiguraba, y frente a la cual no tenía ninguna posibilidad de formar pareja, casarse y tener hijos. Así que perdió la voluntad de vivir, pero antes de terminar con su vida, decidió darle una oportunidad a la terapia.

Lo primero que hizo el Dr. Erickson fue decirle que fuera a una tienda y comprara alguna ropa, y que luego concurriera a un salón de belleza para que le arreglaran el pelo, y le dieran instrucciones sobre cómo debía maquillarse.

Y como ultima instrucción le dijo que debía practicar para tirar chorros de agua por entre la separación de sus dientes, y que tenía que practicar hasta que lograra lanzar chorros de agua con precisión, hasta una distancia de no menos de dos metros.

El Dr. Erickson sabía que había un joven compañero de trabajo que le parecía particularmente atractivo a su paciente, y que “casualmente” cada vez que ella iba a tomar agua al bebedero, el aparecía por allí.

Claro está que ella a eso no le daba mayor importancia, y en cuanto se percataba de que él la estaba observando, rápidamente volvía a su escritorio y se escondía detrás de su trabajo.

Después de varias entrevistas, El Dr. Erickson consiguió que su paciente aceptara vestirse con su ropa más elegante, y que se maquillara para ir a trabajar. Luego le dijo que cuando fuese al bebedero, si él se acercaba mientras ella tomaba agua, tenía que cargar en su boca toda el agua que pudiera, y lanzársela con fuerza al muchacho a través de la separación entre sus dientes. Luego tenía que dar un par de pasos hacia él, y a continuación salir corriendo “como un demonio” hacia su escritorio.

Claro está que esta recomendación la escandalizó, y dijo que no pensaba hacerlo, por lo que el Dr. Erickson le dijo que eso iba a resultarle divertido, y ya que pensaba suicidarse, iba a ser un buen recuerdo para cuando le llegara el momento de partir de este mundo.

Finalmente la muchacha aceptó hacer lo que le indicaban, y para su sorpresa, cuando empapó al muchacho, este salió corriendo detrás de ella, la agarró la dio vuelta y le dio un beso.

Al día siguiente ella volvió a mojarlo con un chorro de agua lanzado entre sus dientes, y entonces descubrió que el joven había llevado una pistola de agua, y así comenzó un flirteo que termino en una cita.

La clienta dejó de estar deprimida y de pensar en el suicidio, y finalmente se casó con ese joven, todo gracias a que le dio al Dr. Erickson la oportunidad de ayudarle.

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Dr. Roberto A. Bonomi